¿Sabéis qué es, el envasado al vacío? Es un proceso de conservación consistente en retirar todo el aire de dentro del envase, alargando así el periodo de caducidad de los alimentos que están dentro. Gracias a la falta de oxígeno, se detiene el crecimiento bacteriano en carnes crudas con tanta rapidez, por lo que aguantan más tiempo. Así pues, mientras el envase permanezca al vacío y los embutidos no entren en contacto con el aire, los conservaremos durante más tiempo en buen estado.

Eso no quita que haya que tener cuidado y seguir unas pautas para conservarlo de forma óptima. Primero, hay que mantener la cadena del frío. Es mucho mejor guardar los embutidos en el frigorífico, ya que así retrasaremos todavía más el crecimiento de microorganismos que provocan el moho en los embutidos y, por lo tanto, el mal estado de los embutidos. Eso sí, una vez vayamos a consumirlos, se recomienda sacarlos de la nevera i del envase al vacío un rato antes de servirlos, para que el embutido se oxigene y atempere, consiguiendo así que recupere su color real y todo su sabor. Sabrás que es el momento ideal para comerlo cuando, al abrir el paquete, pasado unos minutos, se separen las lonchas las unas de otras de forma sencilla. Si seguimos estas pautas, el embutido puede aguantar perfectamente unos 90 días, aproximadamente.

En el caso del jamón serrano, por ejemplo, no será necesaria su conservación en frigorífico; con guardarlo en un sitio oscuro, seco y entre 17 y 23ºC será suficiente (por ejemplo, en la despensa de casa).

Una vez abierto el envase al vacío, podéis seguir conservando el embutido sobrante, pero con cuidado. La mejor manera es tapándolo bien, envolviéndolo con film transparente y consumirlo tan pronto como sea posible.

Podéis comprar todos los embutidos que queráis en El Graner y, si es necesario, ¡os los prepararemos envasado al vacío para que no se os estropeen!

Embutidos cocidosEmbutidos curados