Imaginad ese momento en el que os apetece una loncha de ese embutido que tanto os gusta. Cuando llegáis a la nevera, encontráis el embutido con moho. Qué mala suerte, ¿verdad? Hoy os damos algunos consejos para que eso no vuelva a ocurrir.

1. ¡Ojo con la humedad! Es una de las principales causas por las que aparece el moho en los embutidos. Conservadlos en un ambiente seco y fresco.

2. La temperatura debe de ser correcta. Es fundamental para mantener el buen estado de la mayoría de alimentos. En el caso de los embutidos, deben conservarse en una temperatura de entre 2 y 7ºC en productos con una actividad de agua alta (cocidos); y hasta 15-20ºC en productos curados en un ambiente seco. Además, debemos tener en cuenta a los cambios bruscos de temperatura, porque son perjudiciales para su conservación. En épocas calurosas, la nevera será el mejor sitio para guardarlos. Otro consejo: cuando tengamos embutido en el frigorífico y queramos comer un poco, hay que sacarlos un rato antes para que, poco a poco, vayan adaptándose a la temperatura ambiente.

3. Colgad los embutidos. Que sea boca abajo, con las condiciones que ya hemos mencionado, y, a ser posible, sin luz directa y con ventilación. Y si ya están empezados, aunque pueda variar un poco el sabor, untad la parte cortada con un poco de aceite de oliva: así, ¡el moho lo tendrá más difícil!

4. No tiréis la piel. El mejor aliado del embutido es su propia piel. En casos como el jamón de pieza entera, no os deshagáis de corteza y colocadla por encima del corte cuando queráis guardarlo. La propia grasa actuará como una capa que impedirá la aparición del moho. Además, ponedle un trapo de algodón por encima. En casos de embutidos con tripa, no quitéis la piel a la parte que no os vayáis a comer todavía, porque protegerá la pieza. Una vez empezada, cubrid la parte abierta con un poco de aceite y tapadla con un papel film transparente.

5. Limpiad tanto la nevera y los trapos que uséis para tapar y conservar el embutido, como los utensilios para cortarlo.

6. No compréis más de lo que queráis comer. Parece una tontería, pero es importante no comprar más embutido del que se consumirá. Así evitamos, pues, la aparición de moho en embutidos guardados y no malgastamos alimentos.

Los mejores embutidos artesanales los encontraréis en El Graner y, para que os sea más fácil su conservación, si lo preferís, os los empaquetamos envasados al vacío, con la cantidad que queráis. Así, abriréis sólo lo que queráis consumir próximamente y, el resto, estará aislado y no se deteriorará. Una buena idea puede ser envasar al vacío o guardar en el frigorífico aquellos embutidos que tarden en ser consumidos.