Durante las últimas décadas, nos hemos concienciado de que las embarazadas no pueden comer embutidos durante esa etapa. Pero ¿sabemos le motivo? Es por la toxoplasmosis, una enfermedad parasitaria que puede contraerse al comer carnes crudas o semicrudas. El consumo de ciertos embutidos durante los nueve meses del embarazo dependerá de los resultados del toxo-test que se le realiza a la madre.

El toxo-test puede dar positivo o negativo. Si sale positivo, significa que el cuerpo ya ha sufrido la enfermedad y, como solo se puede contraer una vez, la mujer podrá comer embutido durante el embarazo sin problemas. Si da negativo, hay que tener especial cuidado, ya que contraer la toxoplasmosis durante el embarazo puede ser peligroso. En términos generales, hoy os contamos qué embutidos se pueden comer y cuáles no estando embarazada.

Embutidos que no  se pueden comer durante el embarazo:

El jamón serrano o embutidos crudos como el chorizo, el salchichón o el lomo son los principales embutidos prohibidos durante esos nueve meses. Podrían consumirse si previamente se han congelado durante un mínimo de dos días a una temperatura inferior a 20ºC bajo cero. Tened cuidado con esto, pues normalmente los congeladores de casa no llegan a esa temperatura.

Embutidos que sí se pueden comer durante el embarazo:

El jamón cocido o el pavo cocido y la mortadela son una buena elección de embutidos que sí se pueden consumir. Y el queso también, aunque con cuidado: se puede consumir queso siempre que se haya elaborado con leche pasteurizada y éste no sea fresco.


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